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domingo, 23 de octubre de 2011

Preocupaciones...

Este es un día de domingo en el que estoy preocupado. Este debería seer un blog sobre mi vida y mis andanzas por Alemania; un blog en el que cuento mis alegrías y mis desdichas personales, mis refelxiones; si he encontrado trabajo, si no lo he encontrado, si me echan del piso, si no me echan, como me va la pasta, si echo un polvo, si conozco a un punki muy raro y muy pasado de anfetaminas que me cuenta su particular visión de la vida; esas cosas, preocupaciones y alegrías pequeñitas.
Hoy me cuesta centrarme en esto; en la página de crisisenergética, que me enseñó Teo hace ya bastante tiempo, abunda la gente que se siente alcanzada por la historia, que cree que le va afectar personlamente y que siente angustia por ello; no angustia genérica, no angustia pequeñita, sino la terrible conciencia de que este mundo se va haciendo cada vez mas pequeño, de que ya no hay para todos, y de que cada vez va haber para menos de nosotros. Creo que esa angustia me ha alcanzado hoy a mí; no en el terror genérico al final del petróleo y del gas como fuente de energía útil para alimentar a nuestra sociedad, sino una especie de sensación de que nos encontramos ante el final de una era, y de que el abismo de la historia está delante de nosotros, dispuesta a devorarnos.
Lo que me ha inducido este miedo, que ahora mismo me paraliza ha sido la muerte de Gadaffi, y su paralelismo con las inurrecciones que ahora mismo están empezando a prender en Europa. Grecia y Libia, supongo, me producen una sensación de terror que me cuesta explicar con palabras, pero lo intentaré.
En principio, la denominada "primavera árabe" me pareció una buena noticia. El mundo árabe ha sido durante muchos años un bastión de tiranía, un lugar en el que gobernantes autocráticos, protegidos por occidente, por la Unión Soviética o por ambos, han puesto una mordaza a sus poblaciones; en todos los países árabes, en mayor o menor medida, se ha matado , encarcelado y torturado al inurrecto, amordazando de forma efectiva mediante el terror a la población; siempre había quien manifestaba lo que pensaba; en muchos de estos países, incluso se permitía al opositor manifestar sus opiniones, con eco en occidente y rara vez en sus propios países como una especie de "demostración pública de democracia". No pasaba nada, esas opiniones nunca alcanzaban la calle, no eran peligrosas en realidad. El electricista de Damasco, el ama de Casa del Cairo, seguían sin opinar de política, y si lo hacían era de puertas para dentro. Una sociedad aparentemente libre por permitir que ciertos privilegiados se opongan públicamente al régimen, no lo es cuando todos los demás tienen miedo de hablar; no porque se lo digan, sino por una "mordaza interior".
Finalmente, estallaron las rebeliones; se acabó la mordaza interior, y la gente ha salido a la calle, vomitando todo lo que llevaba callando durante años; a veces, expresándolo con palabras. Otras, a voces. Y otras con actos; ha habido actos de inmenso valor individual y colectivo... y actos de inmensa miseria. Pienso en Gadaffi ahora mismo. Capturado, apaleado como un perro por hombres que dejaban que pensase su parte mas primitiva; y no solo eso. Un tercio de la población libia es negra. Unas palabras ireflexivas por parte de una Secretaria de Seguridad Europa llegaron al cerebro del libio árabe "Gadaffi está reclutando mercenarios negros". Los negros libios están siendo hoy, han estado siendo durante los últimos meses, literalmente exterminados. He leído relatos en internet; no se que veracidad concederles, conociendo al ser humano, es probable que sean ciertos. Hombres muertos, mujeres muertas, niños muertos, todos negros, los cadaveres formando altas pilas en los parques y plazas de Misrata y de Bengasi. La cara oculta de la revolución, del éxito contra el tirano.
La gente está amordazada. Pero cuando le quitas la mordaza, dice y hace cosas horribles. Volvemos a Europa. Hace unos días, ayer o antes de ayer, ETA anunció que abandonaba la violencia; el último grupo "serio" de "combatientes" marxistas-leninistas de Europa ha sido eficazmente desactivado, no ya como amenaza contra el sistema en el que vivimos, sino contra cualquiera de sus miembros. Sin embargo, hoy están comenzando rebeliones nuevas, y como la de ETA en su momento, seguramente legítimas. En Grecia la plaza Syntagma está rodeada día y noche por miles de manifestantes. Anarquistas y comunistas ya están empezando a combatir, a atacarse, a deshumanizar a sus enemigos al hablar de ellos. Se terminarán matando; es otra vez Libia, gente sin mordaza, gente libre que hace lo que desea; y desea hacer cosas horribles. De momento no hay combatientes en el sentido clásico del término. No se ponen bombas en las comisarías, los rebeldes griegos no tienen armas ligeras, con las que controlar un barrio, un pueblo, una ciudad ¿Las tendrán algún día? ¿Fueron los grupo terroristas de los 70 solo posibles gracias a una potencia que les sostuviese? ¿O una rebelión sin dinero de los poderosos es solo un griterío, una manifestación, una explosión estéril de rabia, ruidosa, pero sin capacidad real de cambio? No lo se.
Y sin embargo, pese a la Espada de Damocles de la barbarie revolucionaria, no podemos quedarnos quietos, no podemos tolerar que se nos siga despojando de nuestros derechos, puesto que poco a poco vamos perdiendo lo que nos hace ciudadanos. Puede ser que no nos importe mientras nuestro bienestar personal no se vea afectado, mientras podamos comprar con dinero esos derechos que se nos arrebatan día tras día; pero la realidad, para cada vez mas gente, es que no hay dinero para comprarlos. Es una pesadilla en la que debemos escoger entre ser inferiores, cada día con menos derechos y menos oportunidades frente a aquellos que pertecen a una élite que ha sabido garantizárselos, y alzarnos en una revolución sangrienta, una revolución a la que tarde o temprano tendremos que enfrentarnos, en la que nosotros mismos, actuando con libertad, pero sin reflexión, nos convirtamos en bestias y hagamos nuestras vidas, y la vidas de otros mucho mas miserables.
En fin, que esta tarde de domingo estoy inquieto por la situación histórica. Soy un mar de dudas, no se como es apopiado actuar, ni como se pueden hacer las cosas de manera que "el bien triunfe". No creo que se pueda. Bah.

jueves, 13 de octubre de 2011

Día agradable

Hoy he pasado uno de los días mas tranquilos y agradables que recuerdo desde que he llegado a Alemania.
Me he despertado temprano, a las ocho de la mañana, y todavía era de noche. Mientras me hacía el café, me he sentado aquí a trastaer un poco; delante de mí, está la ventana, y parecía que iba ser un día cojonudo, por la pinta que tenía el cielo; primero negro, luego azul, luego púpura. Las nubes eran nubes rizadas, nubes amistosas, que se iban tiñendo de oro conforme salía el sol; como castillos, llenas de relieves, de luces y de sombras.
Y es que hoy, por fin, ha salido el sol. Pensaba que no, pero es cierto que vivir sin luz te aplatana el ánimo, y lo único que apetece es quedarse en casa comiendo techo. En estos días he tenido lluvia intensa, lluvia floja, lluvia en espray, calabobos y niebla intensa; la temperatura nunca subía de los 12ºC, y el viento nunca paraba, siempre estaba el sonido de una tempestad fuera. Aquí, he visto niebla con viento, cosa que solo me había pasado antes en la Garita Herbeira. Por el clima, Sindorf es muy parecido a Transilvania. Hoy no, y he salido de casa hacia Kerpen con el corazón contento, cantando y viendo todo de colorines. Eso sí, me he dejado el abrigo, y aún con sol, estábamos a seis grados, por lo que he pasado un frío horrible.
He llegado a Kerpen, primero, con la intención de recuperar mi DNI. No he tenido que esperar absolutamente nada, y la funcionaria ha sido tan amable y me ha facilitado tanto las cosas, que le hubiese pedido matrimonio. Conforme se lo explicaba, su cara iba evidenciando algo que no he visto nunca en España cuando la administración te hace alguna marranada: Vergüenza. Se ha levantado y ha desaparecido en las entrañas del Rathaus, para volver, cóntrita, sin mi DNI. Me ha prometido que va a remover Roma con Santiago y que el lunes puedo volver y que allí estará sin falta. Por su actitud, se diría que la desaparición de mi DNI es una bochornosa mancha para el ayuntamiento de Kerpen, para el Estado de Nordrheim-Westfallen y para toda la República de Alemania. Le he dicho que no pasaba nada, que no se preocupase, pero que por favor, cuanto antes lo tuviese, mejor. Algún tiempo después, la he visto salir a comer y le he sonreído. Ella ha apartado la mirada, tan avergonzada como si la hubiese pillado metiendo mano a mis hijos. Bien. Muy bien.
Luego he visitado la oficina de empleo; he tenido que andar bastante y preguntar mucho, a muchos turcos. Resulta que está en el subterráneo de un edificio de viviendas de los 70. Mas que empleo, parecía que ahí la gente iba a buscar heroína; he descubierto también que cuanto mas antipática es la persona que tienes delante, mas exigente es con el acento y mas finge no entenderte. He tenido que repetir muchas veces a un muy malhumorado funcionario que quería trabajo, que si podían hacerme una ficha o algo así. Una ficha me ha hecho, desde luego. Me ha pedido mi DNI sustitutorio y el documento de empadronamiento y ha scritoalgo en el ordenador. No se que era, pero me ha dicho que a las dos, volviese a pasarme. Así que me he comido un kebap, malhablando como podía con un turco sobre la emigración (no le he entendido una mierda) y me he pasado dos horas buscando el castillo de Kerpen. Según la wikipedia, en este castillo nació Otto Von Kerpen, segundo Gran Maestre de la Órden Teutónica. Quería saber mas sobre el tema, pero no encontré el sitio.
Lo que sí que encontré, en el límite occidental del pueblo, fue un campo de cereal. No se que cereal era, porque las plantas eran muy jóvenes; quizá demasiado jóvenes para obtener siquiera una cosaecha tardía, pero ¿Que sabía yo que no supiese el dueño de las tierras? Nada. Arriba volaba un cernícalo. Me he pasado tres cigarros viendo sus evoluciones hasta que se ha arrojado sobre algo que había en el campo; no ha debido capturarlo, porque ha vuelto al cielo con las zarpas vacías. Me terminé el último cigarro un poco triste por él.
Luego, he vuelto a intentarlo con la oficina de empleo. Resulta que es una oficina de desempleo, no de empleo. Todavía no soy candidato a lo que allí se ofrece, porque solo llevo dos semanas en Alemania. Cuando lleve tres meses, si no tengo dinero para pagar mi piso, o para comer, allí me lo proporcionarán -me ha explicado el funcionario-. No quieren gente sin techo por ahí dando vueltas, y mucho menos que nadie se muera de hambre o de frío. Minipunto para la República. Me ha explicado que si quiero trabajo debo pedirlo en una oficina en Colonia; tengo la dirección, así que ya se lo que voy a hacer la próxima vez que pase por allí, probablemente mañana. Todo este diálogo lo he tenido en alemán, con muchas dificultades, y con mucha paciencia por parte del funcionario que tenía delante, un tipo gordo, con un monetón de pendientes y el despacho lleno de parafernalias de persona aficionada a la recreación bélica. Escuditos de unidades militares, carteles en los que se anunciaba la recreación de la batalla de nosecuantos, esas cosas. Salía vestido de soldado americano de la segunda guerra mundial en muchas fotos, sonriendo con otra peña. De uniformes nazis, lógica y desagraciadamente, no había ni rastro. Lo mas parecido que he podido ver era una banda negra con un águila imperial colgada de una pared debajo de un cartel pegado con chinchetas.
En fin, me he vuelto a casa, y acabo de salir a echarme un cigarro para descubrir con gusto que no odio a los niños; está todo lleno de ellos, pero no daban voces, y jugaban tranquilos y sin molestar a nadie, de forma ordenada; como tienen que jugar. Esto me lleva a replantearme mi teoría de que es necesario arrancarlos de sus familias y llevarlos a centros de educación conductista hasta que cumplan los dieciocho años. Es posible que baste con que sus familias los eduquen correctamente.
Y aquí estoy ahora, descansando y tomándome un tecito tranquilamente, mientras veo por la ventana que sigue haciendo un día fabuloso, y que he hecho muy bien en abandonar mi país, aunque a veces (esta no es una de ellas) me sienta mas solo que la una.
Un buen día, lo dicho :).

martes, 11 de octubre de 2011

Un paseo nocturno

Está estrictamente prohibido fumar en House Spalek, así que tengo que salir a la calle a hacerlo. Como hoy me he echado una siesta demasiado larga, estaba pasando por un episodio de extrañamiento alucinante, así que tomé la decisión de aprovechar para darme un buen paseo. Me hice dos cigarros mientras repasaba el correo; uno para ir y otro para volver.
Salí a la calle y encendí el primero. Esta vez dejaría que mis pasos me encaminasen hacia el norte de Sindorf; según google maps, allí se acaba el pueblo. En realidad, no termina, y hoy he descuierto, que al menos en lo que se refiere a esta zona, google maps está desactualizado. Recorrí la tranquila zona residencial en la que vivo hasta el punto que conozco, y fui un poco mas allá. La carretera que representa el límite norte de Sindorf debería limitar a la izquierda en una zona de granjas. En realidad, estas ya no existen, y la urbanización tipo peli de zombis que define el límite occidental de Sindorf está creciendo; ahora mismo, es a lo que será como un feto de cuatro meses es a un joven de dieciséis años.
A estas horas de la noche es una zona sin iluminar, casas fantasmas, casas zombis que se extienden a la izquierda de la carretera. Ví algo en el fondo de la cuneta que llamó mi atención; unas luces entre la hierba ¿Sería una luciérnaga? ¿En esta época del año, con este frío? Descendí. Una bajada de dos metros con un ángulo de 45º. No es impracticable, no es siquiera una molestia, pero si no hay una buena razón para bajar, no creo que nadie lo haga nunca. Lo que había llamado mi atención eran los restos de un lampara de LEDs, que todavía brillaban; me entretuve un rato examinando el despojo. No entendía como funcionaba, no se si lo haré alguna vez, pero las diminutas bombillas seguían brillando sin ninguna fuente aparente de energía. La tiré al suelo y remonté la cuneta por el otro lado, ya que me costaba el mismo trabajo que volver a la carretera, y en este momento, prefería no seguir pisando el asfalto.
La urbanización en desarollo era un cascarón fantasma. El suelo estaba lleno de barro, y había casas completamente construidas, casas bastante avanzadas, casas en los pimeros estadíos de la edificación, cimientos, y parcelas destinadas a construir algo en algún momento. He deambulado por ahí un rato, mi primer cigarro apagado ya, reflexionando acerca del paraiso en la tierra que supondrían estas casas sin vigilancia para un equipo de gitanos trabajadores. Toneladas de aluminio, kilómetros de cobre. Luego pensé que este no parece un país en el que los gitanos le puedan vender el cobre robado a nadie. Si no hay demanda ¿Que sentido tiene ofertar? Para convertir el robo de materiales de construcción en un negocio rentable, primero había que encontrar compradores ¿Y que compradores iban a aparecer si nadie tenía intención de robar esas largas, deliciosas, caras bovinas que yacían a la intemperie?
Hacía frío y corría el viento, y a través de la urbanización en penumbra, caminé hacia el norte y hacie el este, cruzando el nuevo desarollo residencial en estado embrionario. Probé una puerta; estaban cerradas. Al final, llegué al límite de Sindorf, donde quería llegar en un principio. El cielo al norte estaba blanco, las luces artificiales se reflejaban en la panza de las nubes, y se podía ver muy bien. Era un cielo de shop'em-up antiguo, quizá el de Rise of The Trial; parecía hecho por ordenador, y parecía hecho en los 90. Las nubes se movían muy deprisa, como siempre lo hacen aquí, desde el noroeste, desde el Mar del Norte. Había tres grandes industrias, altas, cuadradas, algunos kilómetros mas adelante, separadas de mí por una amplia llanura cubierta de plantas rudearales, y aquí y allá por pequeños bosques, y por carreteras mal iluminadas. No se que fabricarían, pero sus paredes estaban forradas de luces rojas para evitar que chocasen los helicópeteros. Arrojaban al cielo tupidas nubes de mierda blanca y rojiza, funcionando de noche, cuando los ciudadanos dormían, siempre fabricando, siempre creando cosas nuevas. La mas próxima estaba a la derecha, desde donde yo miraba. La siguiente, un poco a la izquierda; la mas lejana era diminuta, y se encontraba la izquierda del todo. A ojo de buen cubero, estaban situadas sobre una línea en dirección sudeste-noroeste ¿Tal vez sobre una línea ferroviaria?
En la novela de Neuromante aparece un personaje; se trata de un cyborg alemán. Tiene la capacidad de emitir sorprendentes ilusiones holográficas. Al principio, los personajes le conocen en la ciudad de Estambul, y forma parte de su equipo. Luego, tal vez, se pasa a los malos. No lo recuerdo, pero el tío es un psicópata. Al dormir, pierde el control de las ilusiones que emite, y emite sus recuerdos; recuerdos de una infancia en un Bonn en el que ocurrió algo terrible, en la que los niños forman bandas que atacan a los viandantes. Les matan. Y les devoran. Bonn está a solo unos kilómetros al sudeste de aquí ¿Que puede pasar en Bonn para que los niños formen bandas caníbales? Viendo la pinta cyberpunk del oeste de Colonia, parece que solo un día sin televisión por cable sería suficiente. Pensé en niños caníbales recorriendo la urbanización abandonada en busca de presas. Pensé que venían a por mí. Me asusté.
Santa Bárbara tronó discretamente para recordarme que estaba demasiado lejos de la House Spalek. Un destello al noroeste sirvió como gesto para puntualizar sus palabras. Me había fumado el cigarro de vuelta, y el camino de regreso a casa se me hizo mucho mas largo que el de ida.

viernes, 7 de octubre de 2011

Aquí todo junto hasta ahora o hasta que me canse, lo que pase antes

Bueno, a ver, si me han pedido que ponga un blog es porque supongo que mis aventuras y desventuras le interesan a alguien mínimamente, así que aquí van todas del tirón. Aviso que aquí han pasado un cerro de cosas, así que seguramente esta entrada sea laaaaaaarga del copón. Leed hasta que os interese, y cuando os canséis, pues paráis. Mira tu que misterio.
Bueno, venga, por poner un principio, ponemos el martes de la semana pasada. Son las seis de la mañana; la tarde del día anterior mi madre, mi hermana y mi tía me hacían la maleta, mientras yo fumaba, miraba, daba alguna idea de cuando en cuando y esta era desestimada. Bueno, que carajo, tenían ilusión, y ¿Quien soy yo para quitársela? Por la noche he salido para despedirme por última vez del Chamon, se ha empezado a acoplar gente, nos hemos juntado un cerro y al final he llegado tarde a cenar. Por cierto, y un inciso, que cacho de fin de semana de despedida me habéis dado, hijos de puta. Así se le quitan a uno las ganas de irse. Fin del inciso. Después de cenar, me he puesto a hablar con mi hermana y me han dado las dos de la mañana. Y como no me puedo dormir, me echo un vicio de dos horas al civilizacion que siempre está de puta madre. Vale, dos horas de sueño y palante!!
Mi avión sale a las once y media, así que me paso la mañana con mi familia, que ha venido a despedirme, facturando, desayunando por un dineral y saliendo a fumar cada pocos minutos. Por cierto, odio la T-4; no tiene un puto asiento. Al final, me despido de ellos y me meto para dentro. Hago un poco de tiempo y pillo el avión para Palma de Mallorca. Durante el vuelo, estoy de charleta con mi vecino de asiento, un tío que lleva y trae suministros militares de Palma a la península, bien a Valencia, bien a Barcelona. Llega en avión, pilla un trailer y se lo lleva en Ferry. Escucha mi historia y me desea suerte. Vale, aquí hay un punto que en este momento no me sorprendió demasiado, pero que mas tarde si lo haría. El terror y la soledad me vuelven muy sociable. Hablo con todo el mundo, venga a cuento o no. Esta es una habilidad importante en Alemania, donde la gente tiende a ser insociable y reservada, y todo el mundo, por dentro, pide a voces un poco de conversación. En fin, bla, ble, bli, blo, blu, aterrizamos en Palma; "Little Germany" la llama el piloto cuando estamos llegando.
Este aeropuerto, hay que decirlo, es una mierda como un piano de cola. Tiene mas o menos la extensión de Manchuria, pero hay que salir a la calle para fumar; por otro lado, no tiene un puto asiento que no sea de hierro forjado y lleno de irregularidades en la "zona abierta". Le pregunto a una señora de la limpieza y me lo confirma: Hay que pasar el control de seguridad y llegar al McDonalds que está en el quinto coño de la zona de embarque C (la mas remota), donde hay unos sofás de cuero en los que dormir. Bueno, así pasa mi día. Paso el control de seguridad, tantas veces que el picoleto se mosquea conmigo a eso de las cinco y se lleva mi DNI para comprobarlo; luego me saluda cada vez que entro y salgo. Duermo en un sofá del McDonalds, emparanoiado con mis cosas como un mendigo en un albergue. Leo. Salgo a fumar. Como por una pasta. Ceno por una pasta. Y al final, me embarco camino de Colonia.
Una curiosidad sobre el aeropuerto de Palma. Está todo lleno de alemanes. Es posible pasarse toda la tarde por ahí dando vueltas sin escuchar una palabra en español, a no ser que te pongas a hablar con la peña de la limpieza, con los picoletos o con los de las tiendas. Cuando estábamos embarcándonos camino de Colonia, casi todos eran alemanes, execpto un grupo grande de españoles notorio por hablar a voces y tener a un solo tío haciendo cola mientras todos los demás zascandileaban por ahí como un rebaño sin pastor. Se abre el acceso al avión, y la azafata de tierra les explica en alemán a los pasajeros que tienen que ponerse en fila. Los españoles se cachondean de su acento. La azafata se rebota y dice que gilipolleces las justas. Empiezan a discutir a voces con todos los alemanes mirando asustados. Yo intento poner cara de terrorista corso para que no me asocien con esta gente, y tengo cierto éxito.
Bueno, eso, me meto en el avión de Air Berlín, en lugar de tocarme ventana me toca grupo de asientos central (quedo comprimido entre dos alemanes muy gordos) y aterrizo en Colonia. Tras esperar durante un montón de rato a que salga mi maleta de la cinta y me reuno con I. (a partir de ahora y para siempre, todas las personas con nombre propio serán denominadas en exclusiva por la letra inicial de su nombre de pila; esto es así por proteger su intimidad y porque me sale de las pelotas). Dejo de escribir porque estoy cansadito y tengo que hacerme otro café o morir. A lo mejor sigo luego, a lo mejor sigo mañana. La vida es locura e incertidumbre.

jueves, 6 de octubre de 2011

Conato de buen rollo

Bueno, creo que seguiré aquí con lo que me va pasando en Colonia. Y alrededores, ahora estoy en Kerpen-Sindorf, curioso poblacho a pocos kilómetros de la ciudad. Como ya hecolgado hace poco lo último que me ha pasado (ha llovido y me he mojado), diré lo mas destacado del último rato.
Comparto keli con cinco polacos. He salido a fumar, y por primera vez he conseguido hablar con uno de ellos, un señor de unos cincuenta años con un ciego que no se tenía en pie. Resulta que (por lo que he podido entender por gestos) han dejado en diferentes lugares a sus familias y han venido aquí para trabajar y para ganar dinero. Le he dicho que hay una cosa que se llama "Arbeitsagentur" que vale para buscar curro. De inmediato se ha metido corriendo para dentro a contárselo a los demás. Si esto valdrá para tener con ellos unas relaciones mas cordiales en el futuro, es algo que no se. Por ahora, ahí queda eso como suceso mas ineresante del día. Hale.

lunes, 3 de octubre de 2011

Tercera crónica

Bueno, esta es la tercera crónica de mis movimientos por Colonia. Han pasado muchas cosas desde la segunda, pero es mejor publicar esto ahora que tengo las cosas frescas, antes de que se me olviden.
Bueno, al final de la segunda crónica estaba en el estudio de I. (a partir de ahora las personas con nombres propios van con una inicial para proteger su anonimato y su buen o su mal nombre). Andaba tranquilamente por ahí buscando piso en el internet y reconociendo un poco el panorama, cuando de repente aparece ella, entrando por la puerta. Parece preocupada, consternada y de mala hostia. Y es verdad, trae una muy mala noticia para ella en lo personal que no contaré aquí; baste decir que es lo bastante mala como para darle la vuelta por completo a su plan de vida en Colonia. Por completo. Bueno, trato de animarla un poco, y a lo largo de la tarde se le va pasando el mal humor. Por la noche salimos a echarnos unas cervezas por la calle; coincidimos con dos amigas suyas: S. y K., dos tías la mar de majas, cerca de un sitio por el que seguramente salga la gente a privar y a hacer el copro llamada BarbarrossaPlatz, supongo que en honor del pirata.
Teníamos el problema de que no conocíamos todos los mismos idiomas. Yo hablo castellano e inglés razonablemente bien, pero un alemán de mierda. I. controla el castellano y el alemán, y sabe poco inglés. Finalmente, K, procedente de Macedonia, sabe inglés y alemán, pero no tiene ni puta idea de castellano. S., que es de Jaén, se manejaba muy bien en todos los idiomas. Total, que estamos e charleta en tres lenguas que cambiaban conforme a unos principios no del todo claros, y para nada racionales en un bar punki que mola un puñao, llamado "Horrible" en alemán (ni idea de como se dice, lo he olvidado, para mí siempre será el Horrible); si alguien viene a verme algún día desde España, y esto es un inciso, le obligaré a visitar ese bar. Podría ser cualquier bar de Tribu que estuviese abierto hace cinco años y que ahora esté cerrado. Precios populares, ahorro en bombillas, baños llenos de mierda y punk alemán a piñón (que se parece mucho al español). Bueno, al final de la noche, me dice "oye, te vas a tener que ir del estudio". Esa noche podría dormir allí, pero la siguiente, la del viernes, habría de buscarme la vida como buenamente pudiese.
Hostia puta. En ese momento, me vino un miedo, un agobio y un esperrenque que casi me quedo en el sitio. S. se pira, K. se pira y nos quedamos ella y yo en el tren de vuelta a casa, callados como putas, cada uno con sus propios miedos y con sus propios agobios en la cabeza. Afortunadamente, como veremos en la cuarta crónica, rara vez la realidad está a la altura de nuestras espectativas, buenas o malas; y que, al menos por lo que a mí respecta, y por ahora, los chinos hacen muy bien al convertir la palabra "crisis" en la palabra "oportunidad".

Presentación

Bueno, bueno, pues siguiendo los consejos que me han dado, me he montado un blog para contar mis mierdas. No se a otra gente, pero a mí, que estoy recién aterrizado, esto me desestresa un montón, así que iré contando aquí las cosas que vea, que oiga, y que me pasen. Como presntación, por si viene aquí alguno rebotado del google, diré que estaba hasta los huevos de España, por muchas cosas. La principal de todas todas era que no tenía demasiadas oportunidades para hacer mi vida, y que me aburría como una ostra en casa de mis padres. Había comida, había techo, había partidas y había merodeo, pero ya cansaba. Siempre haciendo lo mismo y sin un puto duro ni para irme a la Pedriza. Así que el año pasado currando de profe ahorré unos talegos y decidí invertirlos en emigrar. Si la cosa sale bien, me quedo aquí; si sale mal, me vuelvo a los Madriles a morirme de asco nuevamente, y aquí Paz y después Gloria. Pero que hostia, hay que probar. Bueno, a lo que vamos, el destino escogido fue Colonia. Fue Colonia porque había oído que en Alemania había trabajo, y porque tengo dos amigas que me podían echar una mano nada mas aterrizar. Y vaya si lo han hecho, cojones. Mucho, mucho. Bueno, com presentación ya está bien.